El Círculo o cómo la tecnología anula nuestra privacidad

La película “El Círculo” nos adentra en una reflexión sobre el uso de las RRSS

Cuando hablamos de qué es nuestra privacidad, estamos delante de un derecho del ser humano a dejar ver lo que crea oportuno de su vida: en definitiva, datos estructurados de su persona y experiencia. Unos datos que han acabado cediéndose con la llegada de Internet. ¿Quién leyó más allá del “acepto las condiciones” cuando abrió su perfil en Facebook o Instagram? Aquí comienza el procedimiento de pérdida de privacidad.

Es curioso, muchos de nosotros sabemos cómo manejan los datos en las diferentes RRSS, pero al tener vidas “normales” no estamos muy preocupados de que algo malo pueda pasarnos. Pero, ¿hasta qué punto es un problema subir esas fotografías de fiesta, las fotos de tus hijos u otros datos? Está claro que actualmente, hasta para pasar como seleccionado en una entrevista, antes ya han hecho uso de tus perfiles sociales para ver qué clase de vida llevas o si estás relacionado con algo “extraño”. Debemos pararnos a pensar qué estamos mostrando y cómo, sobre todo concienciar a los jóvenes que podrán arrepentirse en un futuro.

Por todo ello, la película “El Círculo” es una buena recomendación para darnos cuenta de hasta qué punto ha llegado la tecnología. Cualquier persona desde “la nube” puede acceder a tu fecha de nacimiento, tus gustos, la dirección de tu casa, con quién te relacionas o a qué te dedicas. Pero, vayamos más lejos, el gigante Google también se encarga de dar las coordenadas en su “Maps” para que puedan localizarte en cualquier momento.

¿Realmente somos conscientes de todo lo expuesto? Sí, Internet llegó para darnos oportunidades, ha sido una liberación para el periodismo (en algunas ocasiones), nos ha facilitado las compras y la forma de informarnos. Pero no podemos olvidarnos de que también ha llegado para ser el monstruo que intentará desinformarnos y utilizar nuestros datos.

Aprender con responsabilidad a hacer uso de las RRSS será la clave para no llevarse ningún susto en un futuro.

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